La kisspeptina: la hormona de los besos.

la kisspeptina produjo más actividad en las áreas del cerebro donde se procesa la sexualidad y la recompensa (las partes del cerebro que dicen ¡ay, pero qué rico!)

¿Alguna vez te habías puesto a pensar que hay proteínas en el cerebro que pueden influir en si te atrae o no Diego Luna, Eiza González o tu situationship actual? Una de las más interesantes se llama kisspeptina (¡mi vida!), y parece ser clave para regular la atracción, el estado de ánimo y la conexión emocional.

La kisspeptina es una proteína que funciona como mensajero químico en el cerebro. Se llama así porque se descubrió en Hershey Pensilvania, la misma ciudad de los Kisses de Hershey’s. Antes se sabía que estaba presente en las zonas del cerebro asociadas con emociones, afecto y sexualidad, pero hasta hace poco no teníamos claro qué hacía exactamente. Para investigarlo se les dió kisspeptina o un placebo (gelatina con agua) a 29 hombres jóvenes y heterosexuales y observaron cómo reaccionaba su cerebro frente a distintos tipos de imágenes: sexuales, románticas (pero no sexuales), negativas y neutras.

Al ver imágenes sexuales, la kisspeptina aumentó la actividad en las áreas del cerebro asociadas con la recompensa y el deseo, sobre todo en quienes tenían bajo impulso sexual. Con imágenes románticas, se activaron zonas ligadas al amor y la conexión emocional, y además mejoró el estado de ánimo general. Incluso al mostrar imágenes negativas, la kisspeptina ayudó a regular la ansiedad y prevenir estados de ánimo bajos al activar regiones del cerebro asociadas con seguridad y control emocional.

Lo sorprendente es que estos efectos son muy específicos: la kisspeptina no afecta otras funciones cognitivas como hablar, moverse o calcular, solo regula atracción, conexión emocional, recompensa y ánimo. En otras palabras, a nivel molecular, esta proteína parece ser un director sutil de cómo nos sentimos y nos conectamos con otras personas.

El estudio tiene limitaciones: fue pequeño, solo incluyó hombres jóvenes heterosexuales y no exploró otros géneros ni orientaciones sexuales. Aun así, abre la puerta a comprender cómo nuestro cerebro regula la atracción y las emociones románticas, y sugiere que podría haber caminos similares en otras poblaciones.

Así que la próxima vez que sientas mariposas al estar con alguien especial, podrías tener un poquito de kisspeptina detrás de todo eso.

Está padre, ¿no? ¡Si aprendiste algo comparte esta entrada! ¿Sabías que una hormona puede controlar tus sentimientos así? ¡Cuéntamelo todo!

Fuente: Comninos A et al, JCI, 2017

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