¿Enchilarse o enfriarse para quemar calorías?

¿Sabías que algo tan simple como comer chile podría ayudar a que tu cuerpo gaste más energía? Sí, suena a sabiduría de la tía Lupita que anda con su faja por todos lados porque jura que “sudar es bajar de peso”, pero hoy te traigo la ciencia de verdad detrás. Y no cualquier ciencia: un estudio, publicado en The Journal of Clinical Investigation, que se dedicó a ver qué pasa exactamente con el tejido adiposo café (el famoso BAT por su nombre en inglés brown adipose tissue) cuando comes capsinoides, compuestos similars a la capsaicina, la molécula responsable de que el chile pique y de que tú sudes delicioso.

La idea central del estudio es bastante directa: los capsinoides activan el tejido adiposo café, que es la parte de tu grasa que no guarda energía, sino que la quema para producir calor. Este tejido es más común en bebés, casi inexistente en adultos, pero cuando vuelve a activarse puede aumentar cuánta energía gastas.

¿Cómo lo comprobaron? Primero observaron que las personas que consumían capsinoides producían más calor y usaban más energía que si no. Luego midieron cómo cambia el metabolismo después de una sola dosis y después de varias semanas consumiéndolos. Con una sola dosis, algunos participantes respondieron súper bien y quemaron más grasa… pero sólo quienes ya tenían algo de BAT activo desde antes.

Lo más interesante vino después: cuando el consumo era diario, incluso las personas con BAT “dormido” o prácticamente inexistente, comenzaron a mostrar más actividad metabólica. En otras palabras, el chile no sólo activa lo que ya tenías: podría despertar el BAT que parecía fuera de servicio. Y ojo, esto se observó tanto en humanos como en modelos animales que hicieron los mismos experimentos.

Las implicaciones son grandes: más actividad del BAT puede significar mejor gasto energético, menor acumulación de grasa dañina y un metabolismo más sano. No estamos hablando de milagros ni de que el chile sustituye al ejercicio o a una alimentación completa, pero sí de que es una herramienta real y deliciosa para apoyar al cuerpo.

El estudio también revisó otro activador: el frío. Pasar varias horas al día a temperaturas de 15–19°C aumentó la actividad del BAT y, con exposiciones más prolongadas (semanas), incluso convirtió grasa blanca en grasa café. No sé tú, pero yo prefiero mil veces enchilarme que pasar frío, además los efectos más fuertes siguen siendo los de la capsaicina real.

Y sí, hay cosas que aún no sabemos. No sabemos si todas las personas reaccionan igual, qué pasa a distintas edades o cómo interactúan factores como género, hormonas o genética. Tampoco sabemos si otras sustancias picantes funcionan igual. Pero lo que sí sabemos está bastante cool: algo tan cotidiano como el chile puede ayudar a activar tu metabolismo.

Así que ya sabes: si te gusta el picante, a tu metabolismo probablemente también. Ponle chile a tus tacos, tu sopa, tu fruta… y si alguien te dice que “eso no sirve para nada”, le mandas este estudio. Y un habanero. Si aprendiste algo o algo te pareció interesante, ya te la you know… comparte, likea y sigue.

Fuente principal: Yoneshiro T et al, J Clin Invest, 2013

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